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Traduciendo a los políticos: ¿fallas de mercado?

por Franco L. Farías



Cuando Aristóteles decía que somos Zoon Politikon, animales políticos, ruego esto se interprete como que, al vivir en sociedad, inexorablemente actuamos y tomamos postura frente a los cambios o la administración de nuestra ciudad, aldea, vecindad, etc. Este concepto -el de animal político- nunca debe interpretarse como que todos somos políticos, en cuanto a los políticos profesionales (o, aspirantes a) de hoy en día.

Pues no hay mayor lacra social que los políticos profesionales. Son profesionales, sí; pero en el vil arte del engaño y en sustraer, convulsivamente, una parte -no menor- de nuestros ingresos; ya decía Adam Smith que “no hay arte que el gobierno aprenda más rápidamente que el de sacar dinero de los bolsillos del pueblo”. Ellos, comúnmente, les llaman impuestos y los tildan de necesarios, pero ¿en que sociedad es necesario el roba para que esta siga existiendo? En ninguna: Los impuestos son el símil a ser robado por un ladrón y que, un tiempo después, vuelva con un helado, te lo regalara (pese a que lo compró con tu dinero) y te exigiera devoción y respeto por que te regaló el helado. Diría algo como “si yo no le hubiera comprado este helado, nadie lo habría hecho por usted. Es más, esto es otra falla de marcado”. La esencia del robo sigue intacta, lo único que cambió fue que, después del robo, se usó parte del dinero para comprarle algo.

Esto que ahora es tan fácil de apreciar, cuando lo dice un político profesional es casi imperceptible, cuando dicen “subamos impuestos” ¿Qué otra cosa dicen mas que “queremos robar más”? Es precisamente esto, la capacidad de hacer ver la esclavitud como libertad, la guerra como paz y la ignorancia como sabiduría (¡igual que en 1984!), lo que los hace tan desagradables para quienes buscamos vivir honestamente.

Cuando los políticos quieren intervenir en el mercado, ya sea para beneficiar a algún amigo empresario, llenar más sus bolsillos, o ceguera ideológica, que les impide ver como las cosa funcionan realmente, acusan fallas de mercado. Sacan a la palestra estas fallas de mercado cuando ocurre algo que ellos no quieren que suceda. Luego, solo el benevolente Estado es quien puede arreglar dicha falla y, sorpresa, solo sabe arreglarlas restringiendo la libertad de los ciudadanos.

N. G. Mankiw, uno de los economistas favoritos de los políticos, nos dice que “Los economistas utilizan el término falla del mercado para referirse a una situación en la cual el mercado, por sí solo, no asigna eficientemente los recursos.”. ¿Será que, realmente, puede fallar el mercado? preguntémonos entonces qué es el mercado: El mercado, simplemente, es el proceso de cooperación social e intercambio de los individuos. En palabras sencillas, el mercado no es más que las interacciones (compras, ventas, trueques, etc.) que tenemos las personas cuando vivimos conectados los unos con los otros.

Cuando se dice que el mercado asigna los recursos, simplemente estamos diciendo que, cuando algo es muy apetecido, nuevos proveedores llegarán para ofrecer el bien apetecido y asignarán sus recursos a la producción de ese bien. Asimismo, cuando un bien es despreciado por la gran mayoría de personas -nadie lo requiere para alcanzar un fin-, quienes producen ese bien despreciado, destinan sus recursos a la producción de bienes mas deseados por la sociedad.

Luego, cuando se nos dice que las fallas de mercado hacen que el mercado no destine los recursos de manera eficiente, entendiendo lo que es, realmente, el mercado y como se asignan los recursos en la economía, pareciera que lo que los políticos realmente quieren decir es “ustedes, el pueblo tonto, ni siquiera saben lo que quieren (pero si son aptos para votar). Yo, el político sabelotodo, se mejor que ustedes mismos que es lo ustedes quieren, así que dejen de comprar y vender esas cosas que en verdad no quieren, compren y vendan solo lo que yo les digo y al precio que les digo”.

Pareciera entonces que los políticos, una vez más -para sorpresa de nadie-, le han mentido a los ciudadanos. No existen tales cosas como “fallas de mercado”, solo cosas que los políticos quieren que hagas y cosas que no.




Franco L. Farías es director delMovimiento Libertario de Guatemala y Coordinador Local de Students For Liberty, es locutor en Libertópolis y profesor en un colegio del interior.

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